La EPOC cursa con agudizaciones donde se agravan los síntomas habituales, con más esputo, tos, disnea y fiebre. Estas agudizaciones requieren de una maximización y reajuste del tratamiento aumentando las dosis y combinación de varios broncodilatadores, corticoides orales y antibiótico cuando se requieran.
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Agudizaciones de la EPOC
La EPOC cursa con agudizaciones donde se agravan los síntomas habituales, con más esputo, tos, disnea y fiebre. Estas agudizaciones requieren de una maximización y reajuste del tratamiento aumentando las dosis y combinación de varios broncodilatadores, corticoides orales y antibiótico cuando se requieran. Las más graves van a requerir hospitalización para realizar una vigilancia y tratamientos más intensos (oxígeno, ventilación, etc). La frecuencia de las agudizaciones contribuye a empeorar la función pulmonar en los pacientes con EPOC y aumenta el riesgo de mortalidad.
Síntomas de alarma de una agudización
- Falta de aliento, aumento del ahogo y respiración con más silbidos o más tos.
- Mayor dificultad para respirar cuando se realiza una actividad incluso en reposo.
- Más cantidad de expectoración y cambios en el color de las flemas tornándose amarillas, verdes o con sangre.
- Síntomas de resfriado o catarro: cansancio, dolores musculares, escalofríos, fiebre por encima de 38.3ºC
- Ruidos y pitidos torácicos.
- Tensión o dolor en el pecho que no se alivia con descanso ni con el medicamento.
- Ritmo cardiaco irregular.
- Aparición de hinchazón en las piernas (comenzando por pies y tobillos).
- Somnolencia o cambios en su estado de conciencia.
- Color azulado en labios y/o uñas.
- Ante una situación de esta naturaleza se deben de seguir los planes de actuación pactados con el médico o consultar en Urgencias. Una actuación precoz evita un empeoramiento de la situación clínica e ingresos hospitalarios.

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