Los fármacos anticrisis, anteriormente conocidos como antiepilépticos, ayudan a reducir la frecuencia y la intensidad de las crisis

Los fármacos anticrisis, anteriormente conocidos como antiepilépticos, ayudan a reducir la frecuencia y la intensidad de las crisis. Su elección y ajuste los realiza un profesional sanitario según el tipo de epilepsia y las características de cada persona.
Aspectos clave para los pacientes:
- La regularidad es fundamental: tomarlos cada día a la misma hora.
- No suspenderlos por cuenta propia, incluso si no hay crisis.
- Algunos medicamentos pueden producir efectos secundarios; si aparecen, comentarlo con el equipo médico.
- En muchos casos, con el tratamiento adecuado se consigue un buen control de las crisis.
- Cuando la medicación no es suficiente, existen otras opciones como cirugía, estimulación del nervio vago o dieta cetogénica supervisada.

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